La FER en el mundo (Oviedo, España)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2019.

Una peregrinación muy especial

Nuestro grupo UNER, de la parroquia de Luanco, en Asturias, nace a raíz de la canonización de don Manuel González. La iniciativa surge cuando el párroco, D. Cipriano, anima a su hermana, Luz Marina, que tenía ilusión por conocer Roma, para que se una a la peregrinación; y ella no solo se apunta sino que invita a sus conocidas, hasta formar un grupo de nueve personas.
Ya en Roma D. Manuel y su carisma empiezan a engancharnos, solicitando a las hermanas vayan por Luanco para continuar el conocimiento y profundizar en la realidad del abandono del Sagrario que ya había calado en nosotras.

Desde entonces Mª Elena, m.e.n., nos visita todos los meses y el grupo sigue aumentando con mucho entusiasmo por parte de todas, llenándonos de simpatía hacia su vida y su preocupación por los Sagrarios abandonados, cosa que nos mueve y anima a visitar nuestro Sagrario con frecuencia. Después de visitar Palencia el 4 de marzo siguiente a la canonización, nuestra próxima meta era conocer, en Andalucía, los lugares en los que nuestro santo nació y fue dejando huella.

Se menciona en una reunión el poder visitar Palomares del Río y es como una llamada del santo. Nos apetece vivir unos días por allí. Por fin se anuncia la posibilidad de hacer el viaje. ¡Qué ilusión!, ¡por fin ya tenemos programa!, hay que madrugar, pero la ilusión es tan grande que estamos felices. Iniciamos la peregrinación el lunes de Pascua, una veintena de personas, ya de la UNER, simpatizantes y alguno que vio el anuncio y se unió. Los ecos de la resurrección iluminaron con fuerza, de modo especial, todas las Eucaristías. El viaje hasta Sevilla fue muy bien, el almuerzo en las proximidades de la Virgen del Castañar: paisaje, comida… fue un preludio de lo que nos quedaba por disfrutar. Ya en Sevilla: Casa de Betania donde nos alojamos,¡inolvidable!; pasearnos entre naranjos y siguiendo el Viacrucis por la mañana antes de desayunar, nos llenaba de fuerzas y alegría.

Calle del Vidrio, San Bartolomé, Nazaret enclavado en el sevillano barrio de Sta. Cruz…, que nos regala un trocito de D. Manuel, y la visita a la Catedral donde se nos abrieron puertas que ni soñábamos, con la contemplación cercana del retablo mayor de la cristiandad en el Altar Mayor (inolvidable); la capilla del arzobispado donde D. Manuel había vivido momentos tan especiales. Todo eran puertas abiertas y acogida cariñosa.

En la tarde de este día 23, fue cuando nueve mujeres con gran emoción y dispuestas a dar respuesta de amor a Cristo Eucaristía, hicimos la ofrenda. Mucha emoción en Palomares del Río, la raíz primera donde S. Manuel conoce el Sagrario abandonado. Nos reciben las dos hermanas que forman la comunidad, con todos los detalles preparados con cariño para nuestra celebración, y nos saluda también D. Miguel Ángel, el párroco, que, con no contenido entusiasmo, nos expresa lo que significa para él regentar una parroquia tan especial. La homilía de D. Álvaro, y las palabras de la hermana Mª del Carmen Ruiz nos hicieron sumergirnos con más impulso en la solemnidad del momento y el paso dado.

La Esperanza Macarena, Jesús del Gran Poder, los grandes embajadores sevillanos ante nuestros ojos y entrando en nuestros corazones, envueltos en el misterio cofrade de la bella ciudad hispalense, pusieron fin al día en Sevilla.

Huelva y Málaga
El miércoles, la visita a Huelva tuvo tintes especialmente marianos, como toda la peregrinación. Empezamos el día visitando el Santuario del Rocío y acabamos en la Virgen de la Cinta, con una emocionante Eucaristía y entonando al unísono ¡Madre que no nos cansemos! El primer destino parroquial de D. Manuel se nos presentó con el desafío de aquel confesonario que aún sigue cara al Amo del Sagrario.

El jueves salimos hacia Málaga. ¡Qué hermosura el Seminario con mención a S. Manuel, la galería de la obediencia!, la catedral completamente distinta a la de Sevilla, pero maravillosa. Ya iba dando su fin el baño de san Manuel que tanto bien nos estaba haciendo. Por la tarde, respirando la belleza de la montaña y la vista de Málaga, tuvimos la Eucaristía en la casa de las hermanas, que fueron encantadoras. Nos invitaron a merendar y compartieron con nosotros un rato muy agradable. Después nos acompañaron las novicias para enseñarnos la ciudad, y regresar juntamente pues tuvimos el gusto de alojarnos en el Seminario construido por D. Manuel, ahora casa diocesana de peregrinos.

El viaje de vuelta, un poco más largo que el de ida, pero que resultó muy bien. Aunque el sueño rindió en muchos momentos, hubo también tiempo para dar respuesta al desafío planteado al inicio de la peregrinación. Entre bromas y veras hubo premio para la concursante más destacada en la toma de apuntes y también de consolación para la que sin tomar apuntes ejercitó su memoria para dar respuesta al reto mariano planteado. San Manuel estaría orgulloso. El Señor nos colmó de detalles, no solo los materiales, que llevamos en nuestro sobre-mochila, sino tantos otros que se graban en el corazón y son imperecederos.

Visitación, Mercedes, Amparo, Clara, Mª Josefa y Angelines (UNER Luanco)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

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