Mosaico en recuerdo de S. Manuel en Palomares del Río

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2019.

«Palomares nunca olvidará a san Manuel

He tenido la gracia de celebrar el 117 aniversario de la llegada de san Manuel a Palomares del Río, en este Sagrario tan especial para nuestro carisma. Ha sido una experiencia muy fuerte por las circunstancias que se han dado. En primer lugar ha coincidido con la clausura de la visita pastoral del Sr. obispo auxiliar de la diócesis de Sevilla a esta parroquia, D. Santiago Gómez Sierra.


Este 2 de febrero de 2019, la iglesia estaba rebosante de feligreses. También estuvieron presentes, como todos los años, miembros de la Familia Eucarística Reparadora de esta provincia y una pequeña representación de Huelva. En esta ocasión, sin embargo, el día adquiría una tonalidad nueva, ya que la feligresía y en particular la UNER de esta parroquia, habían colocado un mosaico como recuerdo del paso de san Manuel por este Sagrario. En esta ocasión, se iba a descubrir y bendecir esta imagen, para que quedara como recuerdo del compromiso de todos los feligreses de Palomares.

Comunidad reunida
Los actos comenzaron con la celebración eucarística en esta parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella, es decir, 117 años después que un joven sacerdote, hoy san Manuel González, llegara a este pueblo a predicar una misión. La celebración estuvo presidida por Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo auxiliar de Sevilla. Concelebraron D. Miguel Ángel Martín González, párroco, y D. Antonio Vergara González, vicario episcopal de Sevilla oeste.

Yo, en mi interior, evocaba la experiencia tenida por san Manuel, una experiencia de desierto y pobreza, en la pequeña e íntima capilla del Sagrario, que contrastaba con la realidad actual. En mi corazón resonaban las palabras con las que describe su experiencia, eco del trascendental encuentro que tuvo con Jesús: «¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Y qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no volver a tomar el burro del sacristán, que aun estaba amarrado a los aldabones de la puerta de la iglesia, y salir corriendo para mi casa! Pero no huí. Allí me quedé un rato largo y allí encontré mi plan de misión y alientos para llevarlo al cabo. Pero sobre todo encontré […] Mi fe veía a través de aquella puertecilla apolillada, a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno, que me miraba… Sí, parecíame que después de recorrer con su vista aquel desierto de almas, posaba su mirada entre triste y suplicante, que me decía mucho y me pedía más… ¡qué Sagrario, Dios mío!» (OO.CC. I, n. 15).

Yo miraba ese Sagrario ahora: reluciente, lleno de luz, con las huellas del amor que dejan la María que lo cuida y los miembros de la UNER de Palomares que no consienten que a su Sagrario le falten las flores frescas.

Contraste esperanzador
Y seguía recordando las palabras de Aunque todos yo no:«Sí, parecíame que después de recorrer con su vista aquel desierto de almas»… Me alegraba del contraste que viví en ese momento, entre «aquel desierto de almas» que él encontró y la multitud que llenaba el templo.

Allí estaban también la Superiora general de las Misioneras Eucarísticas, Mª Teresa Castelló Torres y parte de su gobierno, celebrando este día. En sus palabras de agradecimiento puso de relieve el don que supone el poder celebrar juntos este acontecimiento, refiriéndose a la Iglesia representada por el Sr. obispo, el Sr. cura párroco de esta parroquia y al pueblo, con su alcaldesa presente.

El bello azulejo, que se encuentra en la calle, sobre la pared, detrás de la cual está el Sagrario, y que fue descubierto y bendecido al terminar la celebración, pone de relieve la presencia de S. Manuel en el pueblo. En él se deja constancia de lo que supuso el encuentro con Jesús en este Sagrario en el que se polarizó toda su vida. En mi corazón daba gracias porque supo rubricar con su vida una de las leyendas del azulejo: «Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario».

Feligresía eucarística
La dedicatoria en la que se pone de relieve la parroquia y sobre todo el grupo UNER me llenaron de alegría. A más de un siglo de distancia, todas las ramas de la Obra por él fundadas, la FER, seguimos en pie intentado continuar dando vida a sus palabras: «Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario». Y de que esto es una realidad, dan fe las palabras que Mons. Santiago Gómez Sierra dejó consignadas en el libro de la parroquia: «Con motivo de la Visita Pastoral a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella en Palomares he conocido el Sagrario de S. Manuel González y he visto la espiritualidad eucarística de esta feligresía, fomentada también por las Misioneras Eucarísticas. Doy gracias a Dios por el don de este carisma de S. Manuel y encomiendo a esta comunidad y me encomiendo a su intercesión. Con afecto y bendición».

Mª del Carmen Ruiz, m.e.n.

Palabras de la Superiora general de las Misioneras Eucarísticas: ¿Qué tiene este Sagrario?
Venir a Palomares del Río es siempre un motivo de gran alegría. Y en esta ocasión quiero agradecer de corazón a D. Miguel Ángel Martín, vuestro párroco, por la invitación que me hecho a participar en este acto y que coincide con la visita pastoral de vuestro obispo D. Santiago Gómez.

Palomares del Río fue para san Manuel González, mi fundador, una clave imprescindible en la historia de su vida. El Señor, desde toda la eternidad, soñó en este pueblo. Sí, Palomares del Río es un lugar privilegiado porque aquí, en esta parroquia, el Jesús del Sagrario, miró con ternura, con bondad, con amor, con pasión a D. Manuel, y él, siendo un joven sacerdote dejó que esa mirada de Jesús penetrara en todo su ser.

¿Qué tiene el Sagrario de Palomares, que no tienen los demás? Aquí nació un carisma precioso, aquí el Señor, a través de la mediación de san Manuel, ha regalado a la Iglesia universal una espiritualidad eucarística-reparadora. El Sagrario de vuestra parroquia es la manifestación palpable de la presencia de Dios en medio de su pueblo, es la entrega de un Amor hasta el extremo, es el recuerdo de que la Eucaristía es la fuente, centro y culmen de la vida cristiana.

El Sagrario de esta parroquia de Palomares del Río nos recuerda que Jesús ha venido para todos los hombres y mujeres, ha venido para cada uno de vosotros, ha venido para los que están lejos de él, ha venido para aquellos que no han recibido su mensaje de salvación o lo han rechazado, ha venido a este mundo para darnos Vida y vida en abundancia.

San Manuel González, ante el Sagrario de vuestra parroquia, encontró su plan de misión, encontró su vocación específica como sacerdote. Y él, desde el cielo, desde el eterno presente de Dios, nos sigue invitando a acercarnos al Sagrario, porque aquí Jesús nos espera, aquí Jesús nos quiere regalar su paz, su confianza, su fortaleza, su cariño. Aquí Jesús nos enseña a vivir el perdón, la generosidad, nos enseña a compartir, nos enseña a ser hombres y mujeres felices de verdad.

¡Gracias! es la palabra que sale de mis labios en este día tan especial para vosotros y para mí, en el cual, una vez más, Palomares del Río quiere decirle a D. Manuel: te queremos, te necesitamos. Tu imagen en esta fachada de la iglesia nos seguirá indicando que vayamos al Sagrario.

¡Gracias! porque he tenido la oportunidad de estar aquí en varias ocasiones y es emocionante ver cómo cuidáis a Jesús, cómo os acercáis al Sagrario con delicadeza, cómo pasáis ratos con Él, demostrando con ello que Jesús es también Señor de vuestro tiempo. ¡Gracias! por la cercanía, el respeto, el cariño que tenéis a las hermanas, por vuestra disponibilidad, por todas vuestras atenciones hacia ellas.

¡Gracias! a D.Santiago porque su presencia en este acto nos sigue confirmando que la Iglesia reconoce a un testigo y a un santo, como fue D. Manuel. Gracias también a D. Miguel Ángel, en él se refleja un gran entusiasmo y cariño a san Manuel y siempre acoge a quienes venimos de otros lugares, de cerca, o de lejos.

¡Gracias! a vuestra alcaldesa, Dª Isabel Jiménez, y demás autoridades que nos acompañan, su presencia nos ofrece la seguridad de que es posible celebrar juntos los grandes acontecimientos.

¡Qué contento y feliz se sentirá san Manuel al ver que el carisma y la misión que descubrió y recibió, aquí en Palomares del Río, en aquel 2 de febrero de 1902, no es un hecho histórico, sino que es un hecho vivencial y actual en tantos lugares del mundo! Vuestro pueblo es tan nombrado y conocido ¡Cuánto darían muchas personas por estar aquí! Que este precioso y significativo mosaico que hoy descubrimos sea para todos una invitación a entrar al Sagrario para adorar y salir a los hermanos para servir.

Y ¡cómo no tener un recuerdo para vuestra patrona, nuestra Señora de la Estrella! A Ella le pido que os siga guiando y sea el faro luminoso, la luz cercana que indique el camino hacia su Hijo Jesús Sacramentado.

Mª Teresa Castelló Torres, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, San Manuel González, San Manuel González García.

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