Palabras de santo (febrero 2019). Un sueño pastoral

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de febrero de 2019.

La piedra angular de un gran sueño pastoral

Uno de los anhelos más grandes de san Manuel al ser nombrado obispo de Málaga fue construir un nuevo seminario, en un lugar adecuado y con un estilo pedagógico renovado, donde se puedan formar sacerdotes cabales, «pastores que, a imagen del Buen Pastor, estén prontos a dar la vida por sus ovejas». Gracias a su fe y empeño contagiosos, y con la ayuda de muchas personas, esta obra se pudo realizar y continúa hasta el día de hoy. Además, gracias a su pluma privilegiada recibimos también el legado de un libro en el que nos cuenta paso a paso el proyecto y la concreción de este gran sueño pastoral. Ver en Google Books, Un sueño pastoral (1ª edición, 1935).


Don Manuel, obispo de Málaga, descubre e intenta remediar una de las necesidades principales de su diócesis: la falta de sacerdotes y su escasa formación. Así, se pone manos a la obra y emprende la construcción de un nuevo seminario, no solo de un nuevo edificio sino también con un nuevo estilo formativo y una espiritualidad renovada.

Mi Seminario
Comienza a expresar estas inquietudes en el año 1918, en diversos artículos de la revista El Granito de Arena. Una serie de estos artículos consistió en la publicación por partes del libro Mi Seminario. El primero de estos artículos apareció el 5 de septiembre de 1918 (n. 263, p. 384), y el anuncio del libro completo, el 20 de enero de 1919 (n. 272, p. 35). Este primer librito, donde D. Manuel expresa las preocupaciones y deseos de su corazón de pastor, lo unió posteriormente al libro Un sueño pastoral, que fue editado en 1935.

La revista, además, se convierte en un medio excepcional para informar a los lectores (muchos de ellos generosos bienhechores) acerca del avance de las obras del seminario, de los donativos recibidos, y de cómo el sueño pastoral se va haciendo realidad. Para esto, D. Manuel inaugura una nueva sección en el año 1919, con el título «¿Cómo va mi Seminario?». Allí va describiendo paso a paso, al ritmo de la vida, los milagros cotidianos de la providencia, y se percibe el fuego de su corazón de pastor, que enciende otros fuegos al calor de sus palabras.

Leemos directamente de su pluma: «El Granito de Arena, la revistilla incendiaria que vengo publicando desde el año 1907, se puso desde el primer momento al servicio de la realidad de mi sueño pastoral (y valga la inmodestia, ¡qué buenos servicios le ha prestado! ¡Cuántos amigos le ha buscado!) y en ella yo he ido volcando mis impresiones frecuentemente […] Con respecto a las cuentas ofrecen una particularidad graciosa, la de tener más gastos que ingresos y a pesar de eso, no tener deudas… ¿Quién suplió? ¡Matemáticas del Corazón de Jesús!» (OO.CC. II, n. 2027).

Nuevos horizontes
Los ecos de la lectura del libro Mi Seminario no se hicieron esperar, y en abril de 1919, la revista Sal Terrae comenta: «De poco más de un tirón leímos este nuevo libro del Sr. Obispo de Olimpo, y lo diremos con franqueza, sus primeras páginas describiendo las Diócesis sin clero, los pueblos sin pastores y las almas sin Cristo Sacramentado, nos llenaban de tristeza y de dolor […] Lean este libro los que entienden en la formación de los seminaristas, y esta lectura les abrirá nuevos horizontes de pedagogía eclesiástica y les comunicará alientos para desempeñar con la mayor perfección posible una misión de tan suma trascendencia» (El Granito de Arena, 5/8/1919, n. 285, p. 356).

Estos nuevos horizontes serán ampliados por nuestro mismo santo años después, al publicar el libro Un sueño pastoral. Su primera edición fue en el año 1935. En este libro, D. Manuel mira hacia atrás y recoge los escritos y experiencias sobre el proyecto y la realización del seminario de Málaga a lo largo de 18 años. Nuestro Granito de Arena sigue siendo testigo y portavoz entusiasta de los libros de D. Manuel, y en el número especial por los 25 años de la Obra, se anuncia: «Un nuevo libro del Sr. Obispo de Málaga. Acaba de salir: Un sueño pastoral o recristianización del pueblo por el Sacerdote-hostia. Más de 500 páginas, portada en colores, numerosos grabados. Se vende en nuestra Administración a 5 pesetas» (5 y 20/3/1935, nn. 656 y 657, p. 160). Al mes siguiente, leemos: «Apenas anunciado, nos llueven los pedidos…», y se transcribe el índice (20/4/1935, n. 659, p. 292). Posteriormente se realizan dos ediciones más (1986, 1994) y se incorpora en el segundo tomo de las Obras Completas (nn. 1912-2411).

Por dentro y por fuera
Las páginas de Un sueño pastoral nos invitan a viajar a través de los pueblos de la diócesis de Málaga, y a vibrar con los afanes de la construcción exterior e interior de un edificio destinado a la forja de sacerdotes. El secreto, el centro de la formación, la piedra angular de todo el edificio –nos dice don Manuel– no puede ser otro más que la Eucaristía, que es en el seminario «el más eficaz estímulo, el primer Maestro y la primera asignatura […] un lugar en que todo de ella venga, y a ella lleve y vaya, desde la roca de sus cimientos hasta la cruz de sus tejados» (OO.CC. II, nn. 1995-1996).

El libro está compuesto de tres partes: 1) Motivos del sueño pastoral, 2) El sueño pastoral, 3) Las realidades. Teniendo en cuenta que es un documento valioso para la historia de la Iglesia y de la España del primer tercio de nuestro siglo, es posible leerlo siguiendo un criterio temporal: el proyecto, 1919; la puesta en marcha, 1921; últimos toques, 1927; el complemento de una casa de ejercicios para sacerdotes, 1930; y, por fin, el «nefasto 11 de mayo de 1931», en que las hordas pasan por el seminario saqueando y arrasando.

Pero también se puede leer considerando que es en parte un documento autobiográfico, y en él vemos con claridad el pensamiento y los sueños de nuestro santo obispo como pastor y formador de pastores, profundamente eucarístico e inquieto por llevar a todos los rincones la presencia viva del Señor. Ciertamente, don Manuel quería que sus sacerdotes fueran «evangelios vivos con pies de curas», atentos a las necesidades de la gente, y con cierta premonición de futuros mártires anhelaba también que fueran «sacerdotes hostia». Por estos ideales trabaja con tesón y así el seminario de Málaga, junto a otros, se erigió en foco de espiritualidad y renovación sacerdotal en aquellos años difíciles.

Semillero de vocaciones
La siembra que con tanto esfuerzo se fue realizando en el seminario no tardó en dar abundantes frutos. Incluso algunos de los seminaristas y formadores que por allí pasaron están en proceso de canonización, como los beatos mártires Enrique Vidaurreta, rector del Seminario, y el diácono Juan Duarte. En el libro de D. Manuel encontramos también voces de los protagonistas de aquel sueño pastoral: seminaristas y sacerdotes que narran sus vivencias en primera persona, nos comparten sus reflexiones y nos cuentan cómo es el día a día de su camino de formación. Al leerlo hoy, cuando varias de sus páginas cumplen 100 años, podríamos preguntarnos: ¿y qué nos dice a nosotros este libro? Una de las propuestas de don Manuel que podemos considerar de vital actualidad es que contribuyamos a crear una cultura vocacional con nuestro ingenio, palabras, obras y ayuda económica. Además, al finalizar la lectura del libro, como broche de oro nos encontramos el consejo más valioso: no olvidar la oración. Oremos, pidamos con fe renovada al Señor Jesús que envíe operarios a su mies para que «no quede un solo pueblo sin Sagrario y sin sacerdote que lleve sus vecinos a él». ¡Que así sea!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, Palabras de santo.

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