El Evangelio a la lámpara del Sagrario (20/1/19, domingo II del Tiempo Ordinario)

Artículo publicado en revista El Granito de Arena de enero de 2019

Jn 2, 1-11: En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos

Pensamientos de san Manuel González para orar con las lecturas de este domingo.

«No en una página sola del Evangelio, sino en todas ellas se adivinan y se aspiran los aromas de ese gran holocausto del corazón con que el Hijo pide a su Madre, que le siga e imite en el inmenso sacrificio del suyo. Jesús, el Hijo perfecto de Dios y de María, y a fuer de tal amantísimo de su Madre, más veces aparece en el Evangelio honrando a su Madre con sus obras de obediencia, que halagándola con sus palabras. Frente al “les estaba sumiso” de Nazaret y la conversión del agua en vino de Caná a petición de su Madre, el trato en público de Jesús con Ella es siempre al parecer despegado y seco, como cuando la llama Mujer y no Madre, como en el encuentro en el templo, en las bodas de Caná, en la casa donde le dicen que su Madre lo llama afuera, y en otras ocasiones en las que las palabras del Hijo parecen sonar más a reproche o desvío que a consuelo y honra. ¡Cuánto debió costar este sacrificio al Hijo y a la Madre!» (OO.CC. II, n. 2613).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Evangelio a la lámpara del Sagrario, El Granito de Arena.

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