Lecturas para la Misa de san Manuel González (4 de enero)

Lecturas

Misioneras Eucarísticas de Nazaret: Solemnidad. Palencia y Huelva: memoria obligatoria. Sevilla y Málaga: memoria libre.

Lecturas (cuando haya solo una lectura se puede escoger libremente cualquiera de las 2 propuestas)

Primera Lectura
Lectura del primer libro de los Reyes (19, 4-8)
En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte.
«¡Basta, Señor!» ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!».
Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo:
«¡Levántate, come!».
Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo:
«¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas».
Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Salmo Responsorial (Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18)
R/. El cáliz de la bendición
es comunión de la sangre de Cristo
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. R/.

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. R/.

Segunda Lectura: 1Cor 10,16-17
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
Hermanos: El Cáliz de nuestra Acción de gracias: ¿no nos une a todos en la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos: ¿no nos une a todos en el Cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42)
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron: «Rabí −que significa Maestro−, ¿dónde vives?».
Él les dijo: «Venid y lo veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías −que significa Cristo−». Y lo llevó a Jesús.
Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas −que se traduce Pedro−».

Publicado en eucaristia.