La FER en el mundo (Guayaquil, Ecuador)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de noviembre de 2018.

Acercando los niños a Jesús Eucaristía

Queremos compartir la hermosa experiencia de la primera convivencia RIE en la ciudad de Guayaquil (Ecuador). Todo empezó con una gran idea: la de motivar a los niños de las diferentes parroquias a fortalecer ese amor tan grande que se tiene a Jesús Eucaristía.

Y después de largas horas de organización y preparación, el gran día llegó: 30 de septiembre. Todos muy contentos, ansiosos y llenos de energía llegamos a la parroquia María Reina situada en Puerto Azul desde diferentes lugares: Jardines del Salado, San Alejo, Chongón y San Esteban Diácono; todos dispuestos a pasar un gran día en familia jugando, orando y aprendiendo.

Cada uno de los participantes nos hemos llevado una gran experiencia, tanto niños como monitores, ya que cada día se aprende algo nuevo. Para comenzar, se celebró la Misa donde los niños que ya habían hecho su primera Comunión se acercaron a recibir la Eucaristía. Luego de este momento tan precioso cerca de Jesús, nos reunimos en el patio de la parroquia. Los monitores empezamos a adecuar el lugar. Los niños se veían muy contentos y deseosos de participar en las actividades programadas.

Con el tema central de la convivencia «Lo que el amor no puede callar», la Hna. Mª Yvonne despertó el interés en los niños. Entre risas y juegos iba mostrando quién era el amor y porqué debíamos compartirlo con los demás, haciéndonos reflexionar sobre la actitud de respuesta hacia Jesús. Poco después se les dieron instrucciones y empezamos con los juegos. Los chicos, presurosos, pasaban de un juego a otro demostrando a cada instante interés. Se pudieron percibir algunas capacidades de los niños como el liderazgo, al elegir los coordinadores de cada equipo, ellos fueron los encargados de organizar el grupo. ¡Todos nos divertimos!

Sorprendente compartir
Cada juego traía consigo una actividad a realizar, que al finalizar se expondría ante todos en la sala. Con cantos, collage, escritos y dramatizaciones cada uno de los grupos iba mostrando su trabajo en equipo, promoviendo así la unidad, el trabajo colaborativo y el intenso amor hacia Jesús. Nosotros, como monitores, quedamos fascinados y satisfechos con el trabajo que realizaron cada uno de los pequeños. Reflejaban la inocencia que los caracteriza como niños.

Después de las presentaciones de los trabajos realizados llegó la tan ansiada hora del almuerzo, preparado por las señoras de la UNER. Fue un momento para compartir y disfrutar de la rica comida.

Nunca debe faltar ese encuentro único, personal y especial; que es el de estar cara a cara con el amor más grande de todos: Jesús. Por ello, todos de rodillas, adorando a Jesús vivo y real presente en la Eucaristía, sellamos nuestro compromiso mediante un corazón con nuestro nombre a los pies del altar, comprometiéndonos a dar y buscar compañía a Jesús en el Sagrario. Y así nuestra fructífera jornada iba terminando entonando a una sola voz el himno de la RIE.

Y así con una foto grupal dimos por terminada la jornada, llevando en nuestro corazón una alegría aún mas grande que cuando llegamos, y con las baterías recargadas de amor y entusiasmo retornamos a nuestras casas, deseosos de ir a contar a todos el maravilloso encuentro que habíamos vivido y con el anhelo de que pronto se vuelva a repetir.

En primera persona: testimonios de los monitores

«El propósito fue que cada uno de los niños sea guiado por el Espíritu, para que tengan criterio y convicción de Dios; y puedan enfrentar los retos que se les presenten durante su vida».

Glenda Narváez, María de los Sagrarios

«Ellos desde la inocencia que les da su niñez dieron a Jesús un tiempo y su compromiso para poder decir una vez más: que no haya Eucaristía sin niños, ni niños sin Eucaristía».

Kenia Ortiz, m.e.s.n.

«Creo que D. Manuel está muy feliz porque hemos terminado el día con un camino de ida (Misa) y vuelta (adoración) al Sagrario, es una emoción indescriptible que esté creciendo la FER con los más pequeños de todos los países. Debemos estar constantemente con ellos, porque de ahí saldrán los futuros discípulos de san Juan y las Marías de los Sagrarios, y como no, las vocaciones religiosas y sacerdotales».

Julio Matías, seminarista y Discípulo de San Juan
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

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