Cartel y lema del curso 2018-19

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de octubre de 2018.

Reaviva el don de Dios que hay en ti

Se puede solicitar el cartel personalizado a uner@uner.org.

El cartel de este año muestra una situación que, posiblemente, hemos visto en más de una ocasión pero que, sin embargo, no es lo más lógico para la naturaleza: ¿Es posible que nazcan plantas de la tierra reseca y resquebrajada? Seguramente hemos visto incluso muros, en los que brotan tímidamente algunas plantas de sus grietas. ¿Cómo es posible?

La imagen que acompaña el lema es, sobre todo, una invitación a reflexionar en lo más importante de la vida, aquello que existe pero que no se ve. En efecto, en el cartel no se observan dos elementos sin los cuales hubiera sido imposible el crecimiento de estas flores: la humedad de la tierra y alguna semilla.
Podemos pensar, a veces, que, personalmente o nuestros grupos, son como esta tierra resquebrajada, que nos falta ilusión o fuerzas en nuestras vidas, en nuestra tarea evangelizadora. En el extremo podemos sentirnos desfallecer, espiritualmente sin vida. Sin embargo, más que nunca puede aplicarse el refrán: «mientras hay vida, hay esperanza». ¡Sí! No importa lo reseco e infecundo que puedan parece nuestros actos (por cierto, exteriores), en nuestro interior, en nuestro corazón, siempre estará esa semilla y esa agua viva que Dios ha puesto en nosotros y jamás nos hará faltar, a nivel personal, grupal y eclesial.
Es san Manuel González quien nos avisaba hace ya más de un siglo: «La gracia, como todos los dones gratuitos de Dios, se da siempre como semilla y ésta exige en la tierra que la recibe y en el labrador que la posee, laboreo, cultivo, riegos, abonos y cuidados» (OO.CC. III, n. 3867).

Recobrar vida
El Diccionario de la Real Academia afirma que reavivar significa «volver a avivar, o avivar intensamente». El fuego es algo que solemos reavivar, ya sea con aire o con elementos combustibles. También este don que hemos recibido, es un regalo que no está muerto, porque viene directamente de Dios y Dios jamás se retracta de sus dones.Este don, este carisma, seguramente ha dado muchos frutos en el pasado y los sigue dando en el presente. Más aún, está llamado a dar el ciento por uno en el futuro, porque el mundo continúa gimiendo, pidiendo nuestro testimonio.
No somos nosotros quien hacemos crecer, pero sí somos esa tierra en la que Dios ha querido sembrarse, para que el mundo crea, para que cada persona, sea de la raza que sea, descubra el amor de Dios. No se nos piden imposibles, solo se nos invita a descubrir esa semilla que está en nuestro corazón y cuidarla con esmero.

Mónica M. Yuan Cordiviola, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

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