Editorial (julio-agosto 2018)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2018.

Nos necesitan, los necesitamos

El pasado 19 de junio se hizo público el documento de trabajo sobre el que se desarrollarán las discusiones en el Sínodo de los Obispos de este año. Se trata del así denominado Instrumentum laboris. Como ya es bien conocido, el tema de esta próxima Asamblea Ordinaria será «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».
El documento comienza afirmando que «ocuparse de los jóvenes no es una tarea facultativa para la Iglesia, más bien es una parte sustancial de su vocación y de su misión en la historia. Esta es la esencia del ámbito específico del próximo Sínodo: como el Señor Jesús caminó con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), también la Iglesia está invitada a acompañar a todos los jóvenes, sin excluir a ninguno, hacia la alegría del amor.

Los jóvenes pueden, con su presencia y su palabra, ayudar a la Iglesia a rejuvenecer su rostro. Un hilo ideal une el Mensaje a los jóvenes del Concilio Vaticano II (8 de diciembre de 1965) y el Sínodo de los jóvenes (3-28 de octubre de 2018) que el santo padre explicó introduciendo la Reunión Pre-sinodal: “Me acuerdo del maravilloso Mensaje a los jóvenes del Concilio Vaticano II. […] Es una invitación a buscar nuevos caminos y seguir con audacia y confianza, teniendo la mirada fija en Jesús y abriéndose al Espíritu Santo, para rejuvenecer el rostro de la Iglesia” acompañando a los jóvenes en su camino de discernimiento vocacional en este cambio de época» (n. 1).

Ya queda poco menos de cuatro meses para el inicio de esta Asamblea, sin embargo, y tal como desarrollamos ampliamente en las siguientes páginas, los trabajos previos han comenzado hace más de un año y han intentado ser un momento fuerte de escucha de la realidad juvenil de todos los países y culturas, no olvidando a nadie e intentando mostrar una particular cercanía también con aquellos jóvenes que no profesan la fe católica. Todos han tenido ocasión de expresar sus ideas y opiniones, sus sufrimientos y anhelos, sus deseos más profundos y sus inquietudes más hondas.

El Instrumentum laboris adquiere, por este motivo, una importancia especial y, gracias a los medios de comunicación actual, debería ser de lectura obligada entre quienes nos decimos cristianos, seguidores de Cristo, preocupados por la felicidad, es decir la salvación, de todos los que se encuentran a nuestro lado.

La juventud es un tiempo tan lleno de vigor y entusiasmo como de incertidumbres y dudas. Es por esto que la Iglesia se siente madre de cada joven y ve en ellos una invitación a mostrarles el rostro misericordioso del Padre.

Las brechas generacionales, sin embargo, pueden jugar una mala pasada y, a veces, crear muros en lugar de puentes y alejarnos de esos jóvenes que nos necesitan. ¡Más que nadie, en este comenzar la vida adulta, necesitan la certeza de que nunca estarán solos!

Pero no solamente son ellos los necesitados. También la Iglesia y cada uno de nosotros, cristianos, más aún, miembros de la Familia Eucarística Reparadora, necesitamos su ilusión y entusiasmo, su inamovible certeza de que la paz, el amor y la reconciliación no son un sueño trasnochado sino una obra que construir. Ellos, los jóvenes, pueden contagiarnos la ilusión por la evangelización, porque son capaces de dar su vida por aquello que da sentido a su existencia.

Los jóvenes, en definitiva, tal vez sin palabras, suplican una Iglesia abierta y serena, una Iglesia que sepa mostrarles el verdadero rostro de Dios, una Iglesia feliz y entregada, coherente y fiel. Es nuestra labor construirla. «

Publicado en Editorial, El Granito de Arena.

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