El Evangelio a la lámpara del Sagrario (domingo 24/6/2018)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de junio de 2018.

Con oído atento y corazón disponible

«Orar es hablar de amistad con quien sabemos nos ama», afirmaba santa Teresa de Jesús. Parece una fórmula sencilla –hablar, ¡y con un amigo!– pero no siempre se piensa en la oración con tal simplicidad. San Manuel lo comprendió así e invitó a hacerlo asiduamente, sobre todo a la luz de la lámpara del Sagrario. Hablando con este amigo, escuchando en su Palabra viva en la Biblia, podemos estar a solas con quien nos ama hasta el extremo.


Domingo 24 de junio
Natividad de San Juan Bautista.
Lc 1,57-66. 80: Juan es su nombre

«Su primera aparición la hará en las riberas casi desiertas del Jordán, entre un grupo de pescadores y penitentes pidiendo al austero Juan Bautista, vestido de pieles, que lo bautice, como a uno de tantos y después desaparece para sepultarse cuarenta días en la soledad del desierto. Y cuando de él sale, ¡qué misterio tan atrayente encierra ese pasar por la misma ribera dos días consecutivos! ¿De dónde viene Jesús solo? ¿A dónde va? ¿Qué busca? ¡Su Obra! Está comenzando su conquista del mundo. Pero no al estilo nuestro, sino al suyo, al que sigue usando en su vida de Hostia oculta y callada. ¡Conquistador, no matando ni asustando, ni deslumbrando, ni coaccionando, sino atrayendo por la humildad y el amor!» (OO.CC. I, n. 254).

Recopilación: Sergio Pérez Baena, Pbro.
Publicado en El Evangelio a la lámpara del Sagrario, El Granito de Arena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *