La FER en el mundo (Quillabamba, Perú)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2018.

Vivir nuestra misión
con esperanza

La presencia del papa Francisco en nuestro vicariato apostólico de Puerto Maldonado fortalece nuestra misión de vivir con alegría el compromiso de acompañar a las familias. Fue una inolvidable experiencia pastoral ya que pudimos compartir con hermanos y hermanas de todas las parroquias, agentes pastorales de las comunidades cristianas campesinas, centros de misión, hermandades, grupos apostólicos y movimientos juveniles. También tuvimos ocasión de conocer más la presencia de la vida religiosa a través de diferentes congregaciones religiosas. No menos importante fue el poder contemplar más de cerca la realidad indígena, sus luchas y esperanzas, el compromiso cristiano con los «descartados» de la selva, como dice el papa.

Junto al vicario de Cristo también reconocimos nuestras limitaciones y fortalezas de vida cristianas dentro de la Iglesia en el Vicariato. ¡Qué experiencia tan bonita que hemos tenido de haber compartido con el papa Francisco en el Coliseo de Puerto Maldonado, tan cerca que nos contagiaba sus alegrías y esperanzas de hacer realidad la escucha del clamor de las comunidades indígenas de la Amazonía!

¡Claro! Ahora la pelota está en nuestra cancha y, de pronto, surgen voces silenciosas en el corazón de cada uno de quienes estuvimos bajo el mismo techo con el santo padre. Voces que nos interrogan: ¿qué hacer en nuestra Iglesia convenciana?, ¿qué hacer con los talentos recibidos? Vemos la necesidad de reflexionar, juntos, para que nuestra misión sea llevada con amor y alegría a todas las familias, porque nuestras familias, en la sociedad actual, están siendo arrastradas por el individualismo, el consumismo desmedido que afecta fuertemente a los hogares, y que no dejan de ser un llamado permanente del Señor en nuestra situación de matrimonios con compromisos de pastoral familiar.

Muy oportuna y necesaria la presencia del papa Francisco en nuestro Vicariato, para recordarnos que no estamos solos en este camino del llamado a la santidad, sino que es el Espíritu Santo quien nos guía para cumplir su misión. Sea nuestra respuesta, siempre, un «¡sí!» al Señor, y no dejemos de orar por el papa Francisco.

Nicanor y Manuela (parroquia Inmaculada Concepción)
Publicado en El Granito de Arena, La FER en el mundo.

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