Palabras de santo (marzo 2018). El abandono de los Sagrarios acompañados

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de marzo de 2018.

La imparable fuerza evangélica de lo pequeño

Seguimos redescubriendo los escritos de san Manuel, y en cada una de sus páginas nos sorprende como un apóstol incansable, siempre buscando nuevos caminos para que todos –niños, jóvenes, adultos– se encuentren con el Señor. Su vocación tomó un nuevo rumbo cuando advirtió el «milagro de la permanencia perpetua de Jesucristo» en la Eucaristía y, a su vez, «la frustración práctica de ese milagro» (OO.CC. I, n. 149), es decir, el abandono por parte de los hombres. Ver en Google Books, El abandono de losa Sagrarios acompañados (3ª edición, 1936).

En El abandono de los Sagrarios acompañados, un libro pequeño en cuanto a cantidad de palabras, pero grande en la riqueza y profundidad de su contenido, el autor navega y se adentra en el mar del abandono. Su sensibilidad eucarística, su sintonía con el Señor, le permiten percibir las sombras y contradicciones que oscurecen la relación de los discípulos con el Maestro; pero no se queda solo en lo negativo, sino que propone modos de compañía para luchar contra esa triste realidad y poder vivir cada vez más auténticamente en comunión con el Señor.

Hilando fino
A partir de 1925, en las secciones «La compañía» y «El abandono» de la revista El Granito de Arena, don Manuel comienza a publicar una serie de artículos donde va hilando cada vez más fino en la vivencia del carisma eucarístico reparador y descubriendo formas de abandono de Jesús por parte de aquellos que están –o debieran estar– más cerca suyo.

En 1927 se reúnen estos artículos y en las páginas de la revista se anuncia: «Un libro nuevo del Sr. Obispo de Málaga acaba de salir al mundo de las almas El abandono de los Sagrarios acompañados. El autor en casi todos sus libros, nos había dado a conocer, sentir, lamentar y desagraviar el mal horrible del abandono de los Sagrarios abandonados y poco frecuentados; pero en este nuevo libro, tomando por campo de sus observaciones el Sagrario acompañado y muy frecuentado, descubre y denuncia una serie de nuevos abandonos, tanto más dolorosos y funestos cuanto más invisibles y no tenidos en cuenta. En el campo inmenso de la reparación eucarística es este un libro de descubrimientos no sólo de modos de abandono sino de modos de compañía reparadora de ellos. Por los primeros frutos que se conocen ya de este libro, esperamos que el Corazón de Jesús querrá hacer mucho bien con él en las almas despertando en ellas el sentido de lo que falta y sobra a cada Sagrario» (5/11/1927, n. 482, p. 653). Luego de esta primera presentación, en números sucesivos continúa dándose a conocer el librito con este breve comentario: «Un gran error. ¡Cuántos creen que siempre que los templos se ven concurridos o rebosantes de gente Jesús se halla muy bien acompañado! Responde a este error: El abandono de los Sagrarios acompañados. Nuevo libro del Excmo. Sr. Obispo de Málaga. Pídase al Granito de Arena. Precio 0,75 en rústica y 1 peseta en tela, más 0,30 del certificado» (El Granito de Arena, 20/11/1927, n. 483, p. 693).

Teólogo, poeta, ¡y santo!
Meses después de la publicación, llegan a la redacción de El Granito algunos ecos de sus lectores. En la Revista Eucarística de Ávila, por ejemplo, comentan: «Soledad acompañada o abandono en medio de la compañía: Algo así suena la aparente contradicción del título que lleva el último libro del señor Obispo de Málaga, Fundador y Moderador de la Obra de las Marías y Discípulos de San Juan (…) que el Fundador de las Marías pudiera contentarse con la compañía aparente que se paga de Comuniones y Visitas numerosas, de funciones de relumbrón y aparato exterior; de que las Marías hagan el oficio de Martas en el convite eucarístico no lo pudimos creer jamás. Y no lo pudimos creer en modo alguno, no sólo por haberlo Él repetido hasta la saciedad en pláticas, conversaciones, en los números todos de El Granito de Arena, en todas sus múltiples obras; sino porque la Obra es obra de reparación, desagravio, compañía espiritual, de comunes afectos, de simpatía de corazones con el Corazón eucarístico de Jesús, de consoladoras almas del amor olvidado, despreciado, no conocido que se queja de su soledad y abandono (…) ¡Qué teólogo y qué poeta y qué santo se revela en el libro su autor! ¡Cuánto daríamos por escribir así! ¡Cuánto más por practicar en la Misa, Comunión y Visitas a Jesús lo que enseña y repararle y consolarle con amor pleno y total entrega de nuestro corazón al Sacramento y Sacrificio del Altar! Compradle, Sacerdotes, Marías y no le dejéis hasta que realicemos la dicha de acabar con compañías que dejan abandonado y sin consuelo a nuestro buenísimo Amo; hasta lograr decir y oír Misa como quiere de sus víctimas la Víctima de valor infinito» (El Granito de Arena, 20/02/1928, n. 490, pp. 101-102). Vemos en estas palabras cómo la pluma, las reflexiones, la vida de don Manuel sorprenden, entusiasman, contagian y despiertan en otros el deseo de ser apóstoles, de ser santos… ¡Que así sea también en nuestra vida!

Confianza sin límites
Los ejemplares que quedaban de la primera edición, como tantos otros libros de don Manuel, fueron quemados en el incendio del Palacio episcopal de Málaga. Pero, gracias a la confianza de su autor en la Divina Providencia, que se manifestó a través de la generosidad y el esfuerzo de tantos bienhechores, en 1931 se pudo realizar una segunda edición: «Aparecerá muy pronto otro de los libros de nuestra Biblioteca que también había perecido: El abandono de los Sagrarios acompañados, el libro que tan acertadamente descorre el velo ocultador de muchos abandonos del Corazón de Jesús en su vida eucarística, y que enseña con una hermosa y solidísima doctrina a evitar y reparar esos abandonos interiores práctica y eficazmente» (El Granito de Arena, 5/12/1931, n. 578, p. 679). Y luego de esta segunda edición, continuaron otras, hasta llegar a ocho (1927, 1931, 1936, 1943, 1959, 1978, 1985 y 1996). También forma parte del primer tomo de las Obras Completas, dedicado a sus escritos eucarísticos (nn. 128-233).

En la tercera edición (1936), don Manuel agrega unas palabras preliminares con las que da gracias por el bien que en silencio está haciendo aquella pequeña publicación, y expresa su anhelo de que se viva el misterio eucarístico en todas sus consecuencias: «Corazón de Jesús, ¡que aumenten sin cesar la ‘lógica’ y los ‘lógicos’ para con tu Eucaristía!».

En 1978, el libro fue traducido al italiano por el sacerdote guaneliano Carlo de Ambroggi, y se le dio como título «Eucaristia: fedeltà e abbandono» (Eucaristía: fidelidad y abandono). El Padre Jesús Solano, sacerdote jesuita, presentó esta versión italiana (Roma, 22/2/1978), y sus palabras fueron incorporadas también en la sexta edición española (mayo 1978). Nos dice: «Con un sentido perfecto de lo concreto ha intuido don Manuel que el verdadero acompañar a Jesús en el Sagrario, es el modo sencillo y eficaz de vivir todo el misterio eucarístico en sí mismo y en sus frutos de vida cristiana. El antiguo obispo de Málaga y Palencia supo presentar en esta obra, de forma espontánea y viviente también, la relación que media entre el culto al Corazón de Jesús y la Eucaristía. Con ello se adelantó al deseo manifestado por Pablo VI en su Carta Apostólica Investigabiles divitias del año 1965» (8ª ed., pp. 17-18). Esta presentación también nos ayuda a ver, en breves pinceladas, la actualidad del pensamiento de don Manuel en la Iglesia de nuestro tiempo.

¿Realmente conectados?
Las reflexiones planteadas en este librito nos invitan a hacernos preguntas. Preguntas acerca de nuestra relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos. Vivimos inmersos en una cultura de la imagen que muchas veces esconde, maquilla, manipula la verdad de lo que somos. Nos dice el primer libro de Samuel que el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira las verdaderas intenciones del corazón (cf. 16,7). Jesús en el Evangelio también advierte en varias ocasiones sobre el peligro de quedarse en lo exterior, en la imagen, y no ir a lo profundo, más aún, de que se viva de manera falsa o contrariamente a lo que se proclama.

Don Manuel, fiel discípulo del Maestro, también descubre esta realidad tan humana, que puede llevar a una vivencia poco auténtica de la fe. Es decir, a realizar acciones exteriores aparentemente buenas, pero estar interiormente dispersos, distraídos, lejos de Dios, o bien que nuestras palabras y discursos vayan por un lado, y la vida por otro. Por ello, la lectura de estas páginas nos llevan a preguntarnos: ¿estamos realmente conectados con el Señor? ¿Lo buscamos de verdad? ¿Cómo nos encontramos con Él? ¿Pensamos, sentimos, amamos al ritmo de su Corazón? ¿Lo imitamos? ¿Confiamos?

Muchas más preguntas y cuestiones nos propone san Manuel, y a la luz de sus palabras y los modos de compañía que sugiere (que son cuatro: presencia, compasión, imitación y confianza) podemos tomarnos el pulso, y ver si estamos realmente conectados con Cristo, si vamos al mismo ritmo, «si nuestro corazón y nuestra vida se convierten en eco del Corazón y de la Vida que palpitan en nuestro Sagrario» (OO.CC. I, nn. 220). Como vemos, cada frase, cada hilo de este tejido eucarístico da mucho que meditar.

Nos despedimos con una última pregunta: ¿no podría ser este libro una lectura muy oportuna para reflexionar y preparar el corazón durante esta Cuaresma? ¡Buen camino hacia la Pascua! ¡Hasta la próxima!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.

Las cuatro compañías: respuesta al abandono del Sagrario
«Expuestas en capítulos anteriores varias de las formas de abandono con las que afligen al Corazón Eucarístico de Jesús en su estado de Misa y Comunión, no los infieles o herejes, impíos o indiferentes que, o no creen en Él o no lo tratan jamás, sino sus amigos, sus asiduos comensales y visitantes, quédame, para dar remate a este somero y triste estudio, presentar algunos modos de abandono que también por parte de sus acompañantes recibe hartas veces nuestro paciente Jesús en su vida o estado de Sagrario.
Y, sin más preámbulos apunto las formas de abandonos con que, a mi pobre juicio, lastiman (y no digo ofenden porque casi siempre es más la rutina o la ligereza que la mala voluntad la actora) las almas buenas al Corazón de Jesús en su presencia real del Sagrario.
A saber: El Corazón de Jesús suele estar abandonado en sus Sagrarios acompañados:
1º Por la escasa compañía de presencia corporal y espiritual.
2º Por la débil compañía de imitación.
3º Por la fría compañía de compasión.
4º Por la rarísima compañía de la confianza filial y afectuosa.
Cierto que ninguna de esas faltas de compañía pueden pesarse, contarse ni medirse por los medios humanos. Pero los ojos, los oídos y sobre todo, el Corazón que miran, oyen y palpita al lado de allá de la puertecita dorada, ¡vaya si pueden pesar, contar y medir esas faltas y echar de menos las compañías a que esa rica, exuberante, regalada, fecunda y radiante presencia real tiene derecho!
¡Cuántas veces, ante una gran muchedumbre de cabezas inclinadas ante el sacerdote, que bendice con la Hostia consagrada o la pasea en triunfo, se derraman dos clases de lágrimas: de satisfacción y consuelo por nosotros los que estamos al lado de acá, por lo que se rinde ante la presencia de Jesús, y de pena y desconsuelo, al lado de allá, por lo que no se acaba de rendir y dar a Jesús!
¡Está Él en el Sagrario tan dado a cada uno de nosotros! ¡Tiene tanto derecho y nosotros tanto deber de que nos demos a Él de todos los modos!

Publicado en El Granito de Arena, Palabras de santo.

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