Palabras de santo (julio-agosto 2017). En busca del escondido

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de julio-agosto de 2017.

Amenos, interesantes y provechosos pensamientos

Continuamos profundizando en la lectura de los libros de don Manuel. En el libro que comentaremos en esta ocasión el autor nos propone, con breves florecillas, ponernos en actitud de búsqueda para encontrar a Dios en lo cotidiano. Él lo ha encontrado, nos lo cuenta en breves reflexiones y nos enseña a buscarlo en cada ámbito de nuestra vida.Ver en Google Books, En busca del escondido, 5ª edición (1938).


Es tradicionalmente llamado «florecillas» al género literario que narra episodios, milagros, dichos y sentencias de los cuales es impregnada la vida de un santo. Conocidas son las Florecillas de san Francisco de Asís, de santa Clara, de san Gaspar, entre otras. Se trata de breves relatos que tienen una enseñanza, un mensaje edificante que ayuda y anima en el seguimiento de Cristo. Por otra parte, el pueblo cristiano también llama florecillas a los pequeños sacrificios ofrecidos por amor a Dios o a la Virgen María. Inmerso en este contexto de espiritualidad, don Manuel comienza a dedicar en la revista El Granito de Arena algunos espacios para hacer florecer los ramilletes espirituales que brotan de su corazón de poeta y apóstol.

Así encontramos en distintos números de los primeros años de la revista la sección «Florecillas de Calvario», donde vemos cómo nuestro autor ya desde el título revela su deseo de difundir el espíritu eucarístico reparador y ofrecer enseñanzas en torno a la Obra de las Marías de los Sagrarios Calvarios. Lo hace con frases y reflexiones breves y sencillas, directo al corazón de sus lectores. En el año 1922, en la sección de El Granito llamada «La compañía por la Comunión diaria bien preparada y agradecida», don Manuel publica el prólogo del libro que estaba entonces preparándose en imprenta: Florecillas de Sagrario o En busca del Escondido (El Granito de Arena, 5/11/1922, pp. 642-646).

La publicación del libro completo se anuncia meses después con estas palabras: «Nuevo libro: Florecillas de Sagrario. Por el Sr. Obispo de Málaga. Colección de pensamientos y articulitos sobre la Obra; tan amenos, interesantes y provechosos, que no tardará en apreciarse como el Kempis de las Marías. Estamos muy seguros de que todo aquel que ame la Obra tendrá este librito como inseparable compañero. Editado con esmero, encuadernado lindamente en tela; puntas redondas y muy manual. Precio sin igual: una peseta sin certificar. Pídase al Administrador de El Granito de Arena» (El Granito de Arena, 20/5/1923, p. 293). También se presenta en otro número con esta simpática comparación: «Una caja de 356 caramelos. Un ramo de 356 flores frescas. Una máquina de 356 piezas de música clásica. Un compañero útil para la casa y los viajes con 356 temas de sabrosa conversación. A eso equivale el libro que acaba de publicar la Biblioteca Granito de Arena (Palacio Episcopal, Málaga), con 356 pensamientos originales, substanciosos, intencionados y eucaristizadores del antiguo Arcipreste de Huelva, hoy Obispo de Málaga. Florecillas de Sagrario o En busca del Escondido. Las Marías y Discípulos de San Juan encontrarán en él su libro, insustituible para tema de conversación o meditación de sus reuniones, viajes, visitas al Sagrario y conquistas de almas. Para que sea su libro inseparable se ha hecho de tamaño manual. Encuadernado en tela y plancha dorada. Una peseta» (El Granito de Arena, 20/6/1923, p. 356).

Meses después encontramos en las páginas de la revista este comentario: «Gran éxito. Las Florecillas de Sagrario, de vivo color y aroma eucarístico, están obteniendo un indudable éxito, su demanda no cesa y de las manos del encuadernador pasan al correo, para difundirse por todos los rincones de la Península» (El Granito de Arena, 5/9/1923, p. 536). Vemos por tanto que aquel nuevo libro del obispo de Málaga tuvo una buena acogida y amplia difusión desde su primera edición.

Dos series de Florecillas
Cabe aclarar que son dos los libros de san Manuel con el título Florecillas de Sagrario, aunque se distinguen por el subtítulo. Explicaremos brevemente la diferencia entre ambos. El primero fue publicado en 1922 con el subtítulo «En busca del Escondido». Cuenta con siete ediciones (1922, 1927, 1932, 1936, 1952, 1968 y 1990). El mismo autor agregó palabras introductorias a cada una de ellas hasta la cuarta edición. El segundo fue publicado luego de la muerte de don Manuel con el título «Florecillas de Sagrario o En busca del Abandonado». Esta segunda serie se ha editado seis veces (1940, 1952, 1960, 1981, 1992, 2014). Ambos se encuentran en las Obras completas, el primero en el tomo II con el título En busca del Escondido (nn. 2657-3031), y el segundo en el tomo I, con el título Florecillas de Sagrario (nn. 609-810).

Por tanto, para diferenciar ambos libros seguimos el criterio de las Obras completas, llamando al primero que fue publicado En busca del Escondido y al segundo Florecillas de Sagrario. Respecto a la expresión «En busca del Escondido», nos dice la introducción de las Obras completas: «Lo inspira una doble idea germinal: el resorte de la búsqueda, y la fe en el Dios escondido. Como en san Juan de la Cruz, “Adónde te escondiste, Amado” y “Buscando mis amores”, desde el prólogo se evocan y alegan las estrofas del Cántico Espiritual de fray Juan”». Al recorrer sus páginas encontramos «un buen muestrario del estilo pedagógico y catequético de don Manuel: textos breves, variados, salpicados de anécdotas con moraleja, saetas para la rumia, pequeños retazos de la propia autobiografía… Hay entre ellos una serie hagiográfica, con perfiles selectos de grandes enamorados de la Eucaristía: el P. Damián, Santa Teresa, la Madre Sacramento, San Pío X y… “Manolito de los Remedios”, cuya semblanza condensa don Manuel en el epígrafe “¡Un hombre!”. Sin que falte en la serie un reborde de humorismo bien dosificado» (Introd. OO.CC. II, p. 697).

Retazos de autobiografía
Nos dice el comentario a este libro en la edición de las Obras completas que pueden reconocerse «pequeños retazos de la propia autobiografía» de don Manuel. Efectivamente, conociendo la biografía del autor, desde el prólogo y en gran cantidad de sus florecillas percibimos huellas del pensamiento y el carisma, así como de la vida y obra de san Manuel. En el prólogo y en cada uno de los añadidos a las cuatro primeras ediciones podemos seguir la ruta de don Manuel: en Málaga (1ª y 2ª edición), en Ronda (3ª edición, después del incendio del palacio episcopal, con firma primer viernes de abril de 1932) y en Palencia (4ª edición, víspera del Corpus de 1936).

Por otra parte, si bien encontramos diversos temas que reflejan las vivencias pastorales de don Manuel, un hilo de oro recorre todo el libro, así como toda su vida: el abandono de la Eucaristía. A este tema dedica valiosas y coloridas florecillas. Siguiendo este género literario, en varios de sus textos habla, cita y comenta la vida de algunos santos, pero su mayor anhelo y preocupación es dar a conocer y hacer que las personas caigan en la cuenta de la presencia del «Santo de los santos», que es Cristo vivo en la Eucaristía.

Para ello nada se escapa a su ingeniosa pluma, y hasta lo más pequeño puede ser objeto de una florecilla: las lamparitas del Sagrario, unas distracciones en la oración, un juego de palabras, un diálogo oído a sus feligreses. De todo sabe sacar partido nuestro querido obispo, que no pierde ocasión para anunciar a Cristo, en cada tiempo y lugar.

En la quinta edición, doce años después de la muerte de don Manuel (1952), los editores anuncian que se han hecho algunas modificaciones del libro original a fin de facilitar su lectura y en relación a otros libros publicados. Una de ellas es la organización de las florecillas en seis temas, que son: eucarísticas, ascéticas, apostólicas, litúrgicas, hagiográficas y varias. Como vemos, un amplio abanico de argumentos, pero todos con una misma finalidad: «buscar y acompañar a Dios escondido en la Eucaristía».

La pedagogía divina
«¡Qué pedagogía tan misteriosa y tan paradójica la de nuestro Maestro Jesús! –comienza diciéndonos don Manuel en el prólogo– […] para que los hombres lo conozcan y, en Él, al Padre que lo envió, ¡se esconde! […] el Dios escondido, el Dios salvador de Israel del Antiguo Testamento quiere seguir siendo Dios escondido también en el Nuevo […]. En los 33 años que duró su vida, sólo algún que otro resplandor de Dios se vio salir de Él, en las fugaces horas de la Transfiguración y de la Resurrección… ¡después se escondió más! […].

El Escondido del seno del Padre y Hombre Dios se escondió de modo tan maravilloso como verdadero detrás de unos accidentes de pan y vino, se dejó encerrar entre cuatro tablas, y, perpetuamente callado, indefinidamente multiplicado y misteriosamente achicado, se quedó a vivir entre sus redimidos…» (OO.CC. II, nn. 2657-2660).

Don Manuel, como buen pedagogo y catequista, presenta así brevemente la pedagogía de Dios en la historia de la salvación: Dios que se esconde en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento y en su vida eucarística. ¿Y cuál es nuestra tarea para con este Dios? Buscarlo, porque «no se ha escondido para que yo lo olvide o me separe de Él, sino para ponerme en la dulce necesidad de ingeniarme más para encontrarlo» (n. 2661). Por tanto, las florecillas que escribe don Manuel, intentan ayudar en esta búsqueda de Dios, natural y necesaria a todo hombre.

Así sus escritos son «florecillas a la vera del Sagrario que sólo quieren vivir para intentar con su vista o con su olor hacer a los que pasen caer en la cuenta del Jesús escondido por amor y abandonado por desprecio que dentro mora […] ¡Como que en su Corazón están escondidos los tesoros de la ciencia y de la sabiduría de Dios!» (nn. 2666 y 2669).

Queridos lectores: si tenemos oportunidad, disfrutemos de la lectura de los libros de san Manuel. Pero sobre todo, no olvidemos su consejo: busquemos al Escondido… ¡Él nos está esperando! ¡Buen camino!

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, Palabras de santo.

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