Palabras de santo (mayo 2017). Granitos de sal (2ª serie)

Artículo publicado en la revista El Granito de Arena de abril de 2017.

Un libro interesante, saleroso y baratísimo

En el número de febrero de El Granito comentamos el libro de san Manuel Granitos de sal (1ª serie), publicado en 1911. Anticipábamos que en 1914 se publicó Granitos de sal (2ª serie), y este es el libro que compartiremos en esta ocasión. Visualice aquí Granitos de sal (2ª serie), edición de 1940.


Granitos de sal, tanto en la primera como segunda serie, está compuesto por artículos que don Manuel, entonces arcipreste de Huelva, fue publicando en la revista El Granito de Arena. La primera serie comprende artículos escritos y publicados entre 1907 y 1911, y la segunda serie reúne otros publicados entre 1911 y 1913.

Con estas palabras se anunciaba, en El Granito de Arena del 20 de octubre de 1914, la aparición de esta segunda serie: «Libro nuevo, interesante, intencionado, saleroso y baratísimo. 2ª serie de Granitos de Sal por el Arcipreste de Huelva. Quien dude de la verdad de este anuncio, mande 1 peseta a esta Administración o a las librerías católicas y depondrá sus dudas y hasta sería capaz de mandar otra u otras pesetas para permitirse el gusto de repartir sal de buena marca a sus amigos y hasta a sus enemigos. Prueba de la bondad de esta sal la da el haberse tirado dos numerosas ediciones en un solo año de la 1ª serie» (p. 4). Recorriendo las páginas de este «nuevo, interesante, saleroso» libro Granitos de sal (2ª serie) encontramos, al inicio, unas palabras introductorias dirigidas «Al lector amigo» (que firma «El arcipreste de Huelva» con fecha primer viernes de enero de 1914) y veintitrés artículos agrupados en distintas secciones. Las secciones son: Descubriendo mundos, De fonética espiritual, De modas, De Acción social católica, Contra los Herodes del día, De zoología espiritual. Estos títulos nos dan pistas acerca del género discursivo de cada artículo, con la originalidad y el estilo propios de don Manuel. Así, tanto los títulos de las secciones como los de cada artículo son puertas de entrada que apelan a la curiosidad del lector a fin de que continúe su recorrido por estas páginas. Partiendo desde temas generales como asuntos de actualidad, ciencia, religión, el autor va ahondando sus reflexiones, demostrando también en estos artículos su profundo conocimiento de las personas, de su interioridad, de sus posibles virtudes y engaños tanto en el camino de la vida espiritual como en el trajinar de la actividad apostólica.

Además, como no podía ser de otra manera, el apóstol de la Eucaristía dedica preciosas páginas para reflexionar acerca del abandono del Sagrario, poniendo ya las bases de temas que darán origen a otros libros de espiritualidad eucarística, como el ampliamente conocido Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario. Así lo expresa en uno de sus artículos: «echo de menos: que se habla mucho de lo que hizo Cristo allá en el Evangelio, y se habla poco de lo que hace hoy y está dispuesto a hacer siempre acá en el Sagrario. No sé cómo encarecería yo la importancia de ese punto, y cómo llamaría la atención de todos los hombres de obras sobre lo que eso significa. Firmemente creo y sinceramente digo que la debilidad y anemia que padecen muchas de las obras cristianas provienen de que los hombres que en ellas andan no cuentan con Cristo» (p. 88, 6ª ed.).

Ecos en la prensa
Recorriendo los números de la revista El Granito de Arena posteriores a la publicación del libro, encontramos interesantes críticas de la prensa, que nos ayudan a conocer la opinión de los primeros lectores y su recepción en los ámbitos culturales de aquellos años. Transcribimos algunos fragmentos de dichos comentarios.

De Revista Popular: «Un nuevo libro del Arcipreste de Huelva el gran regocijo para muchos lectores que saben y gustan de las maneras graciosas y agradables con que sazona el popular escritor sus dimes y diretes sobre los temas de actualidad, y sabe dar amenidad a los temas de devoción y apostolado» (El Granito de Arena, 5/1/1915, p. 16).

El Correo de Andalucía: «La obra que hoy recomendamos en nada desmerece de las anteriores: el mismo profundo conocimiento del corazón humano, el mismo penetrar con el escalpelo de su pluma en sus más ocultos rincones, el mismo descubrir la llaga a través de la seda con que a las veces se oculta; y todo con aquel estilo castizo y ameno, y más que ameno andaluz de buena cepa, en el que siempre se descubre el optimismo que alienta aun en las sátiras, que también las hay y bien señaladas en la colección de artículos que forman el presente volumen» (5/2/1915, p. 6).

Revista Sal Terrae: «Estos Granitos de sal que el salado Arcipreste de Huelva escribe para las almas inapetentes, llevan dentro de sí mucha… sal. Y de seguro reservarán de incorrupción a muchas almas y se abrirán a otras muchas el apetito de cosas espirituales, de que están tan inapetentes» (20/2/1915, p. 16).

La Revista Calasancia: «Este genialísimo, inimitable catequista, pedagogo, moralista, predicador, verdadero cura de almas, practica sus curas y las más arriesgadas y peliagudas amputaciones, suturas, fregados y barridos quirúrgico-espirituales, sustituyendo al cloroformo sus granitos de sal» (20/5/1915, p. 7).

La Ciudad de Dios: «Bien merece la presente obrita ser difundida, ya se considere su mérito como obra de reformación de las costumbres o bien por los fines caritativos a que están destinados los beneficios que produzca» (5/6/1915, p. 8).

Revista Católica de Cuestiones Sociales: «Este volumen es una colección de artículos humorísticos encaminados a fomentar la religión íntegramente, es decir, a llevar la sociedad al Sagrario y a educir del Sagrario una efusión de caridad y justicia sociales… Cuanto se diga en alabanza de ‘Granitos de sal’, es poco. Propagandas como esa son las que hoy recogerán más fruto» (20/9/1915, p. 7).

El obispo y su pluma
La segunda edición de este libro fue publicada en 1929, siendo don Manuel obispo de Málaga. Consciente del don y la responsabilidad recibidos en su ministerio episcopal, en la postdata a esta nueva edición expresa su gran anhelo, y el objetivo de todos sus escritos: «Un derroche de misericordia del Corazón de Jesús ha trocado al Arcipreste de Huelva de la 1ª edición en el Obispo de Málaga de esta 2ª, y declaro que ahora con el báculo, como siempre con la pluma, quiero seguir quitando inapetencias de almas y despertando hambres de Fe viva y de Amor de Jesús hasta la locura». Al aparecer la tercera edición don Manuel agrega nuevamente unas palabras, expresando que continúan los «derroches», uno de fuego que acabó con todo lo suyo aquella noche del 11 al 12 de mayo de 1931, incluida la segunda edición de este libro, y otro derroche de misericordia del Amo, que le salvó la vida y le permite continuar con su labor y sus publicaciones. Por eso él, desde el exilio en Gibraltar, añade un «derroche de perdón» a sus enemigos, «vengándose» de ellos, nos dice, «haciéndoles todo el bien posible con mi pluma, con mi lengua, con mi corazón y hasta con mi pobre sal» (p. 11, 6ª ed.). Cuando se publica la cuarta edición don Manuel ya es obispo de Palencia, y añade a la misma unas palabras, fechadas un mes antes de su muerte (diciembre de 1939). Su deseo continúa siendo el mismo que lo había impulsado a escribir aquellas primeras paginillas llenas de luz y de sal, reunidas por primera vez en un libro veinticinco años atrás: «me pregunto: ¿abundan todavía por el mundo los inapetentes de cosas buenas, morales y espirituales, los desaboridos, los sosos?… Un sí aplastante me responde; y el peso de este sí me hace coger la pluma para decir al amigo impresor: adelante con los Granitos de sal…, y Dios los siga bendiciendo» (p.11, 6ª ed.). En la actualidad, el bendecido librito ha alcanzado seis ediciones (1914, 1929, 1931, 1940, 1954, 1977), y se incluye también en el segundo tomo de las Obras completas (escritos de espiritualidad sacerdotal, nn. 3588-3851).

Aprender a mirar, saber enseñar
En estas páginas, don Manuel nos revela sus cualidades como observador y maestro. La experiencia que va adquiriendo en el pastoreo y cuidado de las almas y el deseo de conducirlas cada vez más al encuentro con Cristo le llevan a comunicar sus reflexiones. Y para ello, utiliza imágenes sencillas, al alcance de todos los lectores. Esto nos recuerda a las parábolas evangélicas, en las que Jesús, buen maestro, logra sintonizar con las personas que le rodean, y además, sus ejemplos trascienden el tiempo y el espacio, todos lo pueden comprender. En los relatos de don Manuel aparecen, a modo de parábolas, elementos de la naturaleza (las estaciones, los eclipses, gusanos, mariposas), de la vida cotidiana (el aceite, la esponja, el cristal) y de la vida social (las modas, los seguros, las calles), entre otros. Nada se escapa a la observación de nuestro simpático arcipreste, que logra relacionar todas estas realidades propias de su tiempo (y en muchos casos universales) con situaciones de la vida espiritual y apostólica. Con este fin realiza claras e interesantes comparaciones (viaje al país de los limpios y viaje al país de los sucios; almas de invierno, primavera, verano y otoño, entre otras), da diversos ejemplos y propone originales apostolados que todos podemos poner en práctica.

Una vez más, con estos Granitos de sal don Manuel nos sorprende con su sabiduría, su humor, sus enseñanzas, y sobre todo, continúa invitándonos y estimulándonos a seguir a Jesús Maestro con alegría, atentos a todo aquello que pueda alejarnos de Él, fuente de nuestra vida.

Mª Andrea Chacón Dalinger, m.e.n.
Publicado en El Granito de Arena, Palabras de santo.

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