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Reflexión sobre el mensaje del beato
Manuel González
De su libro "Qué hace y qué
dice el Corazón de Jesús en el
Sagrario",
Editorial EGDA, pág. 71, 15ª edición.
El Corazón de Jesús está
llamando a los que quiere
Salmo desde la misión
Nos pusiste, Señor, en esta tierra,
como luz, como hoguera abrasadora
a nosotros que apenas mantenemos
encendida la fe de nuestras lámparas.
Nos dejaste, Señor, como testigos,
como anuncio brillante entre la gente,
a nosotros, tu pueblo vacilante,
tus amigos de lengua temblorosa.
No te oirán si nosotros nos callamos,
si tus hijos te apartan de sus labios.
No verán el fulgor de tu presencia,
si tus fieles te ocultan con sus sombras.
¡Ay de aquel que no siembra a manos 1lenas!
El que guarda en su pecho tus regalos,
el que deja a los ciegos con su noche
y no da de comer a los hambrientos.
¡Ay de aquel que no grita tu evangelio!
El que calla detrás de sus temores,
el que busca tan sólo los negocios,
olvidando dar vida a tu mensaje.
Fortalece, Señor, nuestra flaqueza.
Que tus siervos anuncien tu Palabra;
que resuene tu voz en nuestra boca;
que tu luz resplandezca en nuestras vidas.
Tu Espíritu, Señor, mueve nuestras
montañas;
Tu Espíritu, Señor; Sacará
tu agua. de nuestros desiertos.
Él será nuestra fuerza y apoyo.
Por Él y en Él, Señor,
nos la jugamos definitivamente.
Gloria al Padre...
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