Documento
de trabajo - carpeta 1 - Bloque 2 - Tema 5:
EL
cuarto Rey Mago
Cuenta una leyenda, que los reyes magos que
seguían la estrella hacia Belén, no eran solo tres, sino cuatro. Pero
este último se retrasó y no salió con sus compañeros, él era médico y
por esperar a su criado no pudo partir con sus tres
compañeros.
Como los demás, iba hacia Belén intentando seguir la estrella, pero en
el camino observó que unos soldados
romanos, querían
llevarse por la fuerza a una mujer, él intervino rápidamente y les
ofreció el diamante que llevaba en su
alforja (era el
obsequio para el Niño Dios). Aceptaron y dejaron a la mujer en paz.
El
cuarto rey mago y su criado seguían su camino, cuando al entrar en un
pueblo, se da cuenta que un esclavo de los
romanos fue
herido al caérsele una gran piedra en las piernas, iban a matarlo,
cuando él ofrece su dinero a cambio del esclavo. Lo cura y lo deja en
libertad.
Cada vez que intentaba seguir hacia Belén, surgía
algo que le hacía detenerse y ayudar. Así pasaron los años, de Belén
a
Nazaret, a Galilea, a Jericó, y no conseguía encontrarlo. Pasando por
otro pueblo, se da cuenta que los leprosos
viven totalmente
marginados, movido de compasión hacia estas personas tan olvidadas, los
atiende, venda y alivia sus llagas y hasta les enseña a cultivar la
tierra, a trabajar, a mantenerse por ellos mismos.
Así
siguen pasando los años, sigue buscando a Jesús de Nazaret, hasta que
por fin le dicen que está en Jerusalén. Todo lo más rápido que pudo
intenta localizarlo, corre, pregunta con ansiedad, pero no lo
encuentra, y dice esta oración: «Jesús, toda la vida te he buscado y no
te he encontrado».
Cansado, se detiene cerca de una
muchedumbre que pasa alborotada, observa que un hombre lleva una gran
cruz y lo ve caer, enseguida lo ayuda y le da de beber agua. Este
hombre lo mira con cariño y le dice: «Tuve hambre y me diste de comer,
tuve sed y me diste de beber, fui emigrante y me acogiste, estuve
desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste... El rey le dijo:
¿cuándo te he visto?, el HOMBRE le respondió.— Yo te aseguro, que
cuando lo hiciste con uno de estos mis hermanos más pequeños, CONMIGO
LO HICISTE» (Mt. 25,31-45)