Potenciar las visitas a los pueblos “Es necesario vivir y hacer vivir el misterio completo de la Eucaristía” (Juan Pablo II en Sevilla. Junio del 93)
Así expresaba el Fundador la misión específica de la UNER:
“La misión de los centros es con respecto a los pueblos que tienen a su
cargo, trabajar por poner al pie de cada Sagrario tres Marías y un
Discípulo de S. Juan, por lo menos que reparen el Abandono de Jesús
Sacramentado, dándole y buscándole amorosa compañía, procurando siempre
ir perfeccionándola y aumentándola. Vivir y proclamar la Eucaristía,
y fomentar la respuesta a la Presencia Eucarística de los vecinos de
cada parroquia, ha de ser la obsesión de los miembros de la Familia
Eucarística Reparadora. “¡Marías y Discípulos de San Juan, a los
pueblos!, que para ellos han nacido, para ellos viven y para ellos
están dispuestas a despreciar sacrificios y quebrantos de toda suerte. Reúnanse
en buena hora las Marías en la ciudad, como los apóstoles y las
primeras Marías en Jerusalén para prepararse a recibir la virtud de lo
alto, es decir, para hacer sus Ejercicios Espirituales, sus días de
retiro, sus ensayos de catequesis y obras de celo más ¡sólo como
ensayos y aprendizaje! pero fuera de esta preparación de Cenáculo, ¡A
los pueblos! vuelvo a decir y no me canso de repetir, porque ahí está
la esencia de la Obra; ahí las llama y espera el Amo y allí está su
puesto”. (Beato Manuel González)
Para dar respuesta a la llamada que nos hace hoy la Iglesia y dar vida a nuestra razón de ser en la UNER:
Anunciamos: - Que Jesús en la Eucaristía no es plenamente correspondido por el hombre. - Que cada Sagrario es un grito de amor divino dirigido al hombre. - Que Jesús Eucaristía es el manantial del Agua Viva.
Denunciamos: Que el hombre se sigue olvidando de Dios. - Sagrarios no acompañados o mal acompañados. - Misas mal celebradas o mal participadas. - Sacramentos no frecuentados. - Comuniones mal hechas. - Vidas de cristianos que viven como si Dios no existiera o manifestando la incoherencia de la fe.
Ofrecemos: Una Obra Restauradora, Reformadora, Evangelizadora.
Pedimos: Amor de Compañía y reparación. Cercanía del hombre a Dios.
Cauces 1º En
coordinación con el centro diocesano es conveniente conocer la realidad
de los pueblos de la diócesis “servirá mucho la formación de la
estadística de los Sagrarios de la diócesis en relación con sus
necesidades pastorales”. (Organización y Espíritu pág. 30) El Delegado diocesano de pastoral y el asesor de la UNER pueden ayudar a realizar esta estadística. 2° Elegir de acuerdo a la “estadística” el pueblo o los pueblos a visitar periódicamente. 3° Formar equipos de dos o tres, o pocos más para “dar y buscar compañía a Jesús Sacramentado en el pueblo asignado”. 4° Hablar con el párroco para presentarle el “plan de acción” de acuerdo a las posibilidades del Equipo. 5° “PLAN DE ACCION UNER” “Guerra a muerte al abandono!... Proclamar esa guerra es: -
Unirse a los que acompañan, para que crezca el número de éstos, e
infundirles, si se puede, nuevos estímulos, modos y perfecciones de
compañía; - Meterse entre los que abandonan para hablarles de lo
que ya ni nombran, para empujarles hacia la casa paterna que dejaron o
no pisaron jamás; es poner en el acento de la palabra y en el gesto de
la cara y en la delicadeza de la acción y en la intimidad de la súplica
y sobre todo en la generosidad del sacrificio toda la vehemencia,
expresión y atractivo del celo más ingenioso, del amor más lastimado, y
me atrevería a decir de la pasión más santamente avasalladora, que todo
eso debe inspirar la compasión por ese mal, el más injusto, triste y
funesto de todos los males”. (El Abandono de los Sagrarios
acompañados).
Pautas - Ir a participar con el pueblo en la Celebración Eucarística. - Organizar periódicamente un “Acto Eucarístico” (Hora Santa, encuentro de oración etc.) invitando a los vecinos del pueblo. - Ofrecerse para fomentar y ayudar en la “animación litúrgica y catequética”. - Organizar visitas a los enfermos para fomentarles la vivencia eucarística en su enfermedad. - Distribuir “hojas eucaristizadoras”. -
Cultivar el “apostolado de la amistad” para contagiar el espíritu
eucarístico reparador y no cansarse hasta dejar formado un grupo UNER
entre los vecinos de ese pueblo. |