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La vocación reparadora, lanza a la misión
Llamados a ser "levadura eucaristizante" en todos
los ambientes, realizan todas las actividades
apostólicas que sirvan para ese fin, con
fe viva y caridad ardiente. Se integran en la
pastoral parroquial y diocesana, por medio de
la catequesis, acción litúrgica
y acciones caritativas.
Visitan las parroquias de pueblos y ciudades para
anunciar a los vecinos del lugar que Jesús
vive y los espera en la Eucaristía para
auxilio y consuelo de toda la humanidad.
Reconocer a Jesús "al partir el pan" nos
lleva a desandar el camino integrándonos
en la comunidad. La conciencia del encuentro con
Cristo, nos hace reconocerlo también en
los hermanos que, han sido gestados en las misma
entrañas de Dios que yo. Esto me lleva
a situarme ante el prójimo:
- Mirarlo como imagen de la Trinidad,
- Sentirlo como uno que me pertenece,
- Saber compartir sus alegrías y sufrimientos,
- Intuir sus deseos y atender sus necesidades
- Ver lo que hay de positivo en el otro
- Acogerlo y valorarlo como regalo de Dios para
mí
- Saber dar espacio al hermano
(Espiritualidad de comunión.
Juan Pablo II, NMI, 43)
La reparación nos invita a ser misioneros,
a salir a los caminos para amar con el corazón
de Dios y para contagiar a los hombres de ese
amor.
Don Manuel dirá que "la reparación
es un camino de ida y vuelta
- Ir a Jesús para llevarlo al pueblo
- Ir al pueblo para llevarlo a Cristo
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