| Ser
apóstoles. "El apóstol es un enviado de Jesús con una sola ocupación:
ir, y un solo fin: salir de Jesús, haciendo de Jesús, y volver después
de haber hecho a Jesús en muchas almas, para volver a salir, y así
cumplir el "id" del mandato apostólico. Es decir, a un apóstol le es
todo permitido menos el estarse quieto. ¡Siempre yendo! O saliendo de
Jesús solo, o volviendo acompañado de almas a Jesús. El apóstol es un
perpetuo viajante con este solo divino encargo: ir desde Jesús solo
hasta Jesús acompañado. Él lo dejó dicho: Yo os elegí y os puse para
que vayáis... (Así ama Él) Su testimonio
de vida, también lo manifiesta: "Para
mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario, y
yo sé que andando por ese camino encontraré hambrientos de muchas
clases y los hartaré de todo pan. Descubriré niños pobres y pobres
niños y me sobrará el dinero y los auxilios para levantarles escuelas y
refugios para remediarles sus pobrezas. Tropezaré con tristes sin
consuelo, con ciegos, con tullidos y hasta con muertos del alma o del
cuerpo y haré descender sobre ellos la alegría de la vida y de la salud.
Yo no quiero, yo no ansío otra preocupación para mi
vida de obispo que la de abrirle muchas trochas a ese camino del
Sagrario. Trochas entre este
camino y los talleres y las fábricas de los obreros, y las escuelas de
los niños, y las oficinas de los hombres de negocios, y los liceos de
los doctos, y los palacios de los ricos y los tugurios de los
pobres..." (Aunque todos.. yo no) Porque
la experiencia del encuentro con Cristo, no me la puedo guardar, hemos
de afirmar que no podemos celebrar ni vivir la Eucaristía en solitario.
Hemos de acercarnos al hermano, al hombre que necesita LA VIDA para
comunicársela, para luego volver al Sagrario y a la comunidad
eucarística y ponernos ante el Dios de la Vida para decirle al que
sufre: ahí está el Amigo, la vitamina que da Vida, el Pan que hace
hombres libres y personas nuevas |